martes, 21 de octubre de 2008

EL ÁNGEL DE LA FE (del ángel no sé, pero que la fe es poderosa, eso sí)


Cuando las pruebas de la vida están abrumándonos, podemos encontrar la fe de que todo saldrá bien. Esta fe nos sostiene en los tiempos difíciles. Podemos a veces tropezar y perder nuestro rumbo, pero la fe de que, en última instancia, todo es para nuestro mayor bien, puede elevamos por encima de nuestra duda y desesperación.


La fe es la creencia de que sea lo que fuere que pidas a Dios que te envíe, ya se halla de camino. La fe es la aceptación de la incertidumbre y la firme creencia de que al final todo acaba bien. En esta era de la gratificación instantánea carecemos de oportunidades para expresar nuestra fe excepto cuando aparecen graves crisis.


La fe es algo que sólo nosotros podemos decidir desarrollar; nadie puede dárnosla o siquiera decimos cómo cultivada. La gente puede hablamos de ella y contamos sus propias experiencias personales, pero esencialmente nos viene a partir de una profunda conexión interna con nosotros mismos.


La vida es realmente muy simple cuando tenemos fe. Podemos seguir a nuestro corazón y vivir una vida dedicada y llena de significado en la fe de que estamos cumpliendo un plan. Nos alzamos por encima de nuestros egos limitados para tener fe en el conocimiento de que éste es un universo benigno y amoroso, y que somos parte del catalizador que está cambiando el mundo hacia un lugar mejor.


La fe nos ayuda a aguardar con paciencia la luz cuando sólo podemos ver oscuridad frente a nosotros. Es un componente esencial de la vida tener fe en que, cualquier cosa que querramos o necesitemos, estará ahí para nosotros. La fe es un conocimiento cada vez más profundo de que somos guiados, amados y protegidos en todo momento. Sólo necesitamos sometemos a ese amor para dejar que el propósito de nuestras vidas se cumpla.


Podemos orar al Ángel de la Fe para que nos ayude a renovar nuestra fe en el proceso de la vida. Nos ayudará a aceptar esas cosas que no podemos cambiar, así como todo lo que nos ha sido dado para trabajar con ello y refinado en nuestras vidas. En última instancia, nos transportará a través de las transiciones duras y difíciles, y nos ayudará a renovar nuestro amor por el Ser y la humanidad.


El Ángel de la Fe está ahí para ayudamos a tender un puente sobre la brecha entre esta vida material y mundana y el plano espiritual.